¡Dioooooooossssss!
¡Qué Caspa!
GRANDE GAÑÁN! IEEEEJAAAA!
¡Estamos de vuelta! O NO!!!!
¡Próximamente el dios, el rey, el príncipe, el erudito, el auditor cachondo (y sus relatos cachondos) y los más grandes, ON-LINE! Diooooooooossssssssssss! Qué Caspa!
Breve descripción para ir entrando en materia...
Pedazo de impresentables, veo que vuestra vida se avalanza sin descanso a la rutina laboral, parejistica y de comentarios políticos. Por lo cual he de comentar la vuelta a ese mundo donde se pierde la verguenza, donde uno sale de sí mismo para interpretar esas emociones que la rutina no te permite realizar. Esas actuaciones que hacen que los dias sean más cortos pensando en la pedazo de tía que conocimos, en las locuras que uno hace y dice, y el sentimiento de que eres capaz de ponerte hablar con cualquier persona por la noche, sin temor a que te mande al carajo, en definitiva la vuelta al reinado de la locura. Una buena noche de caspa equivale a 30 dias de curro.
¿Qué es exactamente la caspa?
Urge la necesidad de definir de una manera lo más acertada y adecuada posible el concepto de la caspa, lo que es y representa para un número cada vez mayor de seres humanos que hartos de su vida buscan en este fenoméno cultural una salida a su mediocridad. Pues debemos afirmar desde el principio que el sujeto caspas es, en su máxima expresión el tipo más grande del Universo con toda la felicidad implícita que esto lógicamente conlleva.
Y es que es fundamental CREERSE uno su rol divino pues todos sabemos que los caspas y la caspa son uno de los fenómenos sociales más deleznables y detestables de la vida nocturna de cualquier ciudad. Así pues el mundo artificial que el caspas generará en su mente a base fundamentalmente de una férrea autoestima y una pérdida completa de la dignidad (pues lo más seguro es que todo el personal se esté riendo de él/ella de continuo), debe ser sin duda alguna el punto de pártida hacia la liberación, éxtasis o nirvana. La caspa se convierte así en una forma de vida, no una simple actitud pasajera.